EL PÁJARO ENJAULADO


 

Ardán, al 14 de Marzo de 2013
 
 
 
 
EL PÁJARO ENJAULADO.
 
 
 
 
Absurdos hechos
 
Conciben el quehacer
 
De la palabra absurda,
 
Que hiere con dureza
 
La sensibilidad dolida.
 
Dolor que mana
 
De las fuentes del mal,
 
Dónde el odio existe,
 
Mal habitante maldito
 
Del crepúsculo perdido,
 
Ser inocente
 
Con dolor concebido,
 
Hechos que
 
Hacen más deplorables
 
Las conductas ajenas.
 
Y propias. Pérdida
 
De los límites apartados,
 
Absurdo tedio que
 
Me demora la acción permitida e
 
Inacabada, tiempo mortífero.
 
La parcela que me afecta
 
De mi discurso inútil,
 
Gemido inútil de la vida,
 
Absurda ternura penetrante,
 
Del desamor constante.
 
La ostentación, constantemente,
 
Demuestra la inmadurez
 
De lo que  no debe ser 
 
y acontece, afirmo: ¡Maldita sea!
 
Suministrar
 
Miedo a los inocentes
 
Hacer del quehacer social
 
La pena dolorosa y sobrevivir
 
A tiempo limitado y contado,
 
Abusar de la ternura amable,
 
Que suministra
 
La idefensión y el desasosiego
 
Permitir, sin dudarlo,
 
El sufrimiento ajeno
 
Y dejas cargarse
 
La cara húmeda y amarga
 
De constantes lágrimas
 
Cargadas de pena.
 
Que absurdo
 
 Dolor me llama
 
Cuando veo sufrir
 
Al ser indefenso
 
Y vulnerable
 
Cuando las palabras
 
Sobran, la hoquedad sentida,
 
Un vacio tremendo
 
Me arrebata,  quejidos lamentables,
 
 Mientras el Mundo
 
Entero se convierte
 
En amargos malsabores,
 
Elementos envenenados
 
Que hieren el interior
 
De mi boca abovedada.
 
Que dolor me atraviesa
 
Las mentiras heridas,
 
Que generan
 
Desamor quejumbroso,
 
Pero ,jamás ,
 
Pierdo la esperanza
 
Que me deriva
 
A un campo amplio
 
De luz abierta y constante
 
En dónde podré
 
Gritar tu nombre hermoso.
 
Que iluminarán las estrellas
 
De una noche obscura.
 
Me acogerán de mi silencio
 
Nocturno, de palabras mudas,
 
Mi lenguaje es
 
La esperanza plena y abierta.
 
Mi contralenguaje
 
Es la la absurda intoleracia
 
Que va cerrando
 
Las puertas del tan deseado amor,
 
Si no amara,
 
Me moriría de penas dolorosa.
 
Que rompería mi dignidad
 
De ser humano insignificante,
 
Pero, siempre amar,
 
Más allá de los extremos,
 
Del amor constante
 
Dónde habita mi encuentro
 
Contigo, dolor ausente.
 
Condeno  las dictaduras
 
Dañinas del desaliento tremendo
 
Y alzo mi copa de gozo,
 
Por la libertad secuestrada,
 
Pájaro  enjaulado
 
Que no quiera la absurda
 
Jaula que le encierra.
 
Al pájaro que
 
Demanda libertad constante
 
Y vuelo libre
 
Y cuando libre se vé volando,
 
Se hace dueño de la libertad
 
Preñada de luz intensa.
 
Allá dejo su carcel constante
 
Y vuela y vuela, dejándose
 
Llevar por el viento delicioso
 
Y la madada libertad,
 
Recién estrenada, alegremente.
 
 
 
 
                 Miguel   Dubois
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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