EL MAESTRO


Atlántico 2o de setembro de 2011

Son lo que llaman, con decisión, un Maestro,

Un eseñante, malamente, tratado,

Por aquel que inventa la mentira perversa.

Por aquella que delimita el derecho fundamental,

A ser educado dignamente, de forma gratuita

O hacer pago, pagar, lo que siempre, debe ser gratruito.

Aseveran discursos inútiles,

Normales a su manera esgoísta y malévola

DE ver la vida, convertida en perversa.

Son los amigos del hecho diferenciador,

Que convierten las alegres primaveras

En otoños tristes de hojas muertas y convulsas.

Tiene la oquedad de la palabra absurda

Y el gemido de un pez delirante

Al borde de una playa desastrosa.

Acuden a la palabra mala y taciturno

Y sus lenguas son dardos venenosos

Que se clavan en la piel del inocente.

Yo soy un Maestro, que ama su profesión

Pero, a menudo, me insultan

Con gratificación y alevosía

Miguel Dubois

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