A PESAR DE TODO EL MUNDO ME CAE


Atlántico, 13 de septiembre de 2011

Elevarme al encuentro de la palabra viva

Al hecho constante y definitivo.

Elevarme a la verdad entera

Que vuela en la mañana diminuta.

Desdeñar el odio al desumanizado,

Elevarme a las esrtrellas brillantes

Del cielo nocturno, verano constante,

Denunciar el abuso cometido

Condenar las mentiras anormales

Gemir como un lobo herido,

Testificar el abuso constante,

Denunciar la omisión de la verdad

Que nunca fue cumplida

A pesar de las promesas de segunda.

Fue entonces, cuando dije:

Absurdo Mundo en el que habito,

Verdades ocultas escondidas

Detrás de los muros confidenciales,

Aquellos que condenan el arte de vivir conforme.

El arte de habitarme en plenitud suma,

Que es plenitud, que es existe y no existe.

Que es la ley perversa que condena, diariamente,

A los inocentes condenados por una falta de justicia constante.

Constante es el Mundo en que habito

Y en el que me condenan, a diario, a vivir condenándome.

Gemir de la vida dolorosa,

Testimonio absurdo que se filtra en el aire perdido.

Mitos caidos, absurda verdad que hiere

En los minutos decisivos de la vida.

Encender dolores innecerios,

Hacer de la verdad pura

Un cúmulo de mentiras desasogadas,

Gimen las mentiras que duelen a menudo,

Dolor absurdo, gemido muerto en el vacío,

Absurdo que denuncia lo absurdo

De aquel que simienta odia

Todos los días a las nuene de la mañana y más.

Vacías horas solitarias

Miguel Dubois

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