EZRA POUND



Ezra Pound

(30/10/1885 – 01/11/1972)

Ezra Pound

Poeta estadounidense

Nació el 30 de octubre de 1885, en Hailey, Idaho (Estados Unidos). Un año después de su nacimiento su familia se traslada a un suburbio de Filadelfia. Obtiene el diploma de Bachiller y se inscribe en la Universidad de Pennsylvania, donde profundiza sus estudios de literatura. Allí se distinguió por la excentricidad de sus modos y por su inclinación por la poesía. Traba amistad con William Carlos Williams y Hilda Doolittle, poetas también como él con quienes conservará relaciones el resto de sus días. Abandonó su país en 1907, viviendo entre 1908 a 1930 en Londres, donde trabajó como corresponsal para las revistas estadounidenses Poetry y The Little Review. Fue de los primeros en reconocer y estudiar la poesía de Robert Frost y de D. H. Lawrence. Su reputación quedó establecida en Inglaterra nada más publicar el libro de poesía Personae (1909). Se trasladó a París en el año 1920, donde llegó a ser líder del círculo literario de exiliados estadounidenses, entre los que se encontraban Gertrude Stein y Ernest Hemingway. Además de trabajar para la revista literaria estadounidense The Dial, tradujo literatura del italiano, del chino y del japonés, y escribió varios libros de crítica y poesía, entre ellos Hugh Selwyn Mauberly (1920). En 1924 se estableció en Rapallo (Italia), donde continuó trabajando en ‘Los cantos’, obra comenzada en 1915. En el transcurso de la II Guerra Mundial difundió propaganda fascista por la radio desde Roma a los Estados Unidos. Fue seguidor de Benito Mussolini y antisemita, capturado en el año 1945 y declarado psicológicamente incapacitado para asistir a un juicio por traición, siendo confinado en un sanatorio mental en Washington. Fue liberado en 1958 y regresó a Italia. Falleció el 1 de noviembre de 1972 en Venecia (Italia).

Canto XLVII

¡El que aun después de muerto conserva todas sus facultades!
Estas palabras surgieron de las tinieblas.
Primero tendréis que ir por el camino del infierno.
Y hasta la glorieta de Proserpina, hija de Ceres,
En medio de la oscuridad sobrecogedora, hasta donde Tiresias.
Sin ojos él, sombra en el infierno.
Tan pleno de saber que los de carnes firmes saben menos que él,
Antes de que lleguéis al cabo del camino.
Conocimiento sombra de una sombra,
Y, no obstante, navegaréis en su busca
Sabiendo aun menos que las bestias narcotizadas.
La lamparillas a la deriva en la bahía
Y la garra del mar las recoge.
Neptunus bebe después de la marea muertas.
¡Tamuz! ¡Tamuz!!
La llama roja metiéndose en el mar.
Por esta puerta se os mide.
Se encienden luces sobre el agua desde los botes largos
La garra del mar los echa hacia afuera.
Los canes de Escila gruñen a los pies del desfiladero
Los dientes blancos roen la base del acantilado.
Mas en la pálida noche de lamparillas derivan hacia el mar
La luces parpadean rojas en pequeños frascos.
Brotes de trigo crecen nuevos cerca del altar, floreciendo de la semilla rápida.
Dos jemes, dos jemes hasta una mujer.
No cree en nada más remoto. Nada tiene importancia alguna.
Hacia eso tiende, es su intención.
Hacia eso sois llamada, intención siempre recurrente
Ya sea por la noche el canto del búho o por la sabia en el brote,
Nunca ociosa, intermitente en los medios, las artimañas, nunca
La polilla recibe el llamado desde el otro lado del monte
Y el toro se lanza ciego sobre el estoque, naturans
Sois llamado a la caverna, Odiseo,
Por Molu tenéis descanso breve
Por Molu os libráis de un lecho, para poder tornar al otro
Las estrellas nada le importan,
Considéralas agujeros errantes.
Empezad a elavar el arado
Cuando las Pléyades van a su descanso
Empezad a elavar el arado
40 días pasan litoral adentro,
Hacedlo así en los campos próximos al litoral
Y en los valles serpentinos hacia el mar.
Cuando la grulla vuele alto pensad en el arado.
Por esta puerta se os mide
Vuestro día pasa entre puerta y puerta
Dos bueyes están uncidos al arado
O seis en el campo del alcor
Bulto blanco bajo los olivos, una veintena para arrastrar piedras al llano
Aquí las mulas están techadas con pizarra por el camino del cerro.
Así sucedió en el tiempo.
Y las estrellitas caen ahora de las ramas de los olivos,
Y la sombra bifurcada cae sobre la terraza
Más negra que la del vencejo flotante
que no se cura de vuestra presencia,
Su huella alada es negra en el tejado
Y se desvancee con su grito.
Tan ligero tu peso sobre Tellus
Sin querer más honda tu muesca
Tu peso más alado que la sombra
No obstante habéis roído a través de la montaña,
Los dientes de Escila menos cortantes.
¿Habéis encontrado nido más suave que cunnus
O mejor descanso?
¿Tenéis siembra más honda o vuestro año de muerte
Brota más prontos renuevos?
¿Habéis penetrado más hondo en la montaña?
La luz ha entrado en la caverna. ¡Io! ¡Io!
La luz ha bajado a la caverna,
¡Esplendor sobre esplendor!
A plea he penetrado estos cerros:
Que la hierba crezca de mi cuerpo,
Que yo olga que las raíces conversan en corro,
El aire es nuevo en mis hojas,
Las ramas bifurcadas tiemblan con el viento.
¿Es Céfiro más ligero en la rama, Apeliota
más luz en la rama de almendro?
Por esta puerta entré en el cerro.

*buscabiografias.com

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